imagesContrariamente a las ideas preconcebidas, las prácticas homosexuales no difieren tanto de las heterosexuales. Pero una cosa sí es verdad: el coito no es el centro de la relación. Los compañeros y compañeras dan más importancia a las caricias, los mimos el contacto físico y la estimulación mutua. Y qué decir: el sexo oral está por encima de todo, todito.
El excelente conocimiento del cuerpo del compañero o compañera y de sus zonas erógenas, puede permitir caricias de una dulzura y una sensualidad que no siempre es tan intensa en las parejas heterosexuales.

Y como decíamos, el grado de penetración entre homos es mucho menor que entre parejas heterosexuales. Símbolo de la sexualidad heterosexual, la penetración no se considera como un fin en las relaciones homosexuales. En los hombres, y al contrario de las ideas preconcebidas, el recurso a la penetración anal no es sistemático: tan solo un 36% de los gays reconocen practicar la sodomía con su compañero. Con las lesbianas, en cambio, se calcula que el 90% utilizan la pernetración vaginal con los dedos: un paso más allá de la propia estimulación vaginal.
Mitos y leyendasdiversidad_sexual2_1

Todos promiscuos…
¡Pues no! Aunque parece que los hombres continúan con una ligera preferencia hacia la autonomía y la libertad en sus relaciones, los vínculos homosexuales no son menos íntimos ni menos fusionales que las heteros. Pero de aquello de que todos los gays son promiscuos: nada de nada. Muchísimas parejas son fieles por años y años. Respecto a ellas, el mito de que son más fieles sí parece ser certero: de acuerdo con el libro Homosexualities, de Bell y Weinberg, las mujeres lesbianas valoran menos que los hombres gay la promiscuidad sexual y la variedad de parejas sexuales, además de que toleran menos la no exclusividad sexual.
lesbianasActivos o pasivos
Aunque todo el mundo piensa que cuando dos hombres gay se conocen se preguntan: ¿activo o pasivo? Es un mito tan falso como el “estudias o trabajas”. El homosexual es un hombre que siente atracción por otro hombre. Cada uno disfruta de su masculinidad  y de la masculinidad del otro. El activo o pasivo no es más que una triste simulación del modelo heterosexual, que la mayoría de hombres gays, no comparten. Y por supuesto, las mujeres menos.

 

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