Greta

¡Qué guapa que era Greta Garbo, una de las mujeres más deseadas del siglo XX! Con su belleza y encanto llegó a todo… A su pareja oficial como John Gilbert, u a otras menos públicas como Marlene Dietrich y Dolores del Río entre otras… ¿Vicio o bisexualidad?

Estudios, teorías y opiniones han intentando en el último siglo, ponerse de acuerdo en este tema. Hay voces que dicen que todos somos bisexuales; otras que afirman que la bisexualidad es solo puro vicio, y una tercera vía que apunta que la bisexualidad sería solo un paso de transición hacia la homosexualidad. Todos sabemos que significa hetero y homo, pero parece que el término bisexual es un cajón desastre donde todo vale siempre que una persona mantenga relaciones con personas de los dos sexos, sean las circunstancias que sean.

¿Podemos hablar de bisexualidad ante un hombre en prisión que mantenga relaciones con hombres, mientras sabemos del cierto que le gustan las mujeres? ¿Es bisexual un marido conservador y ejemplar que de vez en cuando se pasa a la otra acera? ¿Las mujeres siempre están más dispuestas a relaciones con mujeres? Es imposible pensar que alguien mantiene el equilibrio al 50% entre mujeres y hombres, sea en relaciones sexuales, o un paso más allá, afectivas. O puede que lo que nos pase es que nos cuesta aceptar la bisexualidad, en el mundo maniqueo en el que vivimos, donde todo debe ir etiquetado –hetero, homo, bi– y no aceptamos el degradado de grises tan extenso y bonito que la variedad nos ofrece…

Pero repasemos lo más importante que han dicho sobre bisexualidad en los últimos siglos…

En el XIX, el sexólogo austríaco Krafft-Ebing consideró la bisexualidad como el estadio primigenio de la sexualidad humana.

En el siglo XXI los estudios psicológicos de Freud y los estadísticos de Alfred C. Kinsey, nos decían ambos que todos somos bisexuales en menor o mayor medida.

Ya hemos hablado de Kinsey en otras ocasiones. Pero es que su estudio es de los más importantes en lo que a sexo se refiere. En su “Comportamiento sexual del hombre” (1948) y “Comportamiento sexual de la mujer” (1953) se evidenciaba que conductas que hasta el momento se habían considerado marginales e incluso, inmorales, eran practicadas por un porcentaje considerable de la población. Y entre estas prácticas, la bisexualidad. Para ello, Kinsey confeccionó una escala, la famosa “escala Kinsey”, donde se establecen hasta 5 grados de bisexualidad, según uno “tire” más hacia su mismo género o el contrario. La escala se completa con dos niveles más, el completamente hetero y el completamente homo.

Lo más sorprendente del estudio es que los niveles intermedios de la escala era altamente frecuentados. Por ejemplo, el estudio reveló que el 60% de los hombres y el 33% de las mujeres participaban al menos en una práctica homosexual desde los 16 años, y que al menos un tercio de los hombres había tenido un orgasmo realizando prácticas homosexuales.

En amantis nos preguntamos… Si tenemos en cuenta que este estudio es de los años 50, ¿qué resultados obtendríamos ahora? Nos encanta imaginárnoslo…

También hay que decir que el popularmente llamado Informe Kinsey siempre ha generado mucha controversia, sobre todo por los métodos de acceso a la información que Kinsey y su ayudante utilizaron. Si no sabéis de qué va, os recomendamos una serie que habla de ello y que además, a los que trabajamos en amantis nos ha enganchado a tope: Masters of Sex.

Más recientemente, en 2005, un estudio de un equipo de psicólogos de Chicago y Toronto, da la razón a quienes desde hace tiempo dudan de que la bisexualidad sea una orientación sexual estable y específica. En este estudio se midieron los patrones de excitación genital como respuesta a imágenes de hombres y mujeres. Y se descubrió que, en realidad, los hombres que se declaraban bisexuales se excitaban con uno de los dos sexos, normalmente con otros varones. El estudio es el más amplio de varias investigaciones recientes que indican que los varones que se declaran bisexuales (el 1,7%, según los cálculos) muestran patrones de atracción física considerablemente distintos de los deseos que manifiestan. A favor del estudio cabe destacar que más allá de las preguntas y encuestas que hizo Kinsey, en este estudio se miden las respuestas fisiológicas. En contra, que no se analizó los deseos y respuestas en las mujeres y algunos críticos a este estudio consideran que la muestra utilizada fue demasiado menor.

Sea como fuere, de bisexualidad o de relacionarse sexualmente con diferentes sexos, es un tema que da y dará qué hablar. Hace tiempo que se practica y no dudamos en que la cosa continuará… ¡Y que así sea!

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