La intersexualidad es una condición poco común por la cual un individuo presenta discrepancia entre su sexo cromosómico (XY / XX), sus gónadas (testículos / ovarios) y/o sus genitales (pene / vagina) , poseyendo en muchas ocasiones características físicas propias de hombres y mujeres, en grados variables. En ningún caso pero un bebé nace con los dos genitales, como mucho, puede tener ambigüedad genital o tejido ovárico o testicular al mismo tiempo.

Esta condición, aunque rara (se estima que solo nacieron intersexuales un 0,018% de la población), es más común de lo que pensamos. Y genera una problemática, especialmente en los primeros años de vida de la persona, dado que no deciden (ni necesitan decidir) su identidad sexual, identidad que padres y médicos acaban otorgando al pequeño ante la necesidad de identificarlo con un género: para papeles oficiales, registro en la escuela, en hospitales, etc. La preocupación de los padres sobre qué nombre ponerle al bebé, o cómo criarlo, puede hacer que lo sometan a intervenciones quirúrgicas que resulten dañinas para su salud, a veces dejando efectos secundarios como dolores, infecciones o pérdida de sensibilidad en los genitales.

Ante la decisión de los padres y médicos, es posible que al llegar a la edad adulta el que fue un niño sin voto se muestre disconforme con la identidad asignada, y se considere perteneciente al sexo contrario del asignado previamente.

Para entender mejor estos conceptos, es interesante ver la historia real de Gabriel.

Por otra parte, nuevas corrientes consideran que la clasificación general de las personas en hombres y mujeres es demasiado radical y que en realidad existen más de dos sexos, y por tanto, que los individuos intersexuales deberían ser tratados de “manera neutral” hasta que sean capaces de decidir por sí mismos. Otras corrientes de pensamiento cercanas a las teorías queer abogan por tratarnos todos como personas, sin distinguir ni acusar con las etiquetas de hombre – mujer.

No cabe decir que la intersexualidad nada tiene que ver ni con la identidad ni con la orientación sexual. Sí es verdad, pero, que los intersexuales se enfrentan a la sexualidad, a veces, con más problemas que otros: a una persona que no ha pasado por quirófano para definir su sexo en el de hombre o mujer, es posible que antes de mantener una relación carnal, deba sentarse con la persona escogida y hacer un café para explicarle que lo que encontrará no es el stándard que espera…

Pero para eso está la vida, ¿no? ¡Para llenarla de sorpresas!

Pd. Por cierto, ahora parece que es políticamente más correcto llamar a este fenómeno DSD (Disorder of Sexual Development).

Más documentación sobre el tema

Film XXY


10 ideas falsas sobre la intersexualidad
La evolución de la sexualidad y los estados intersexuales

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