Y el viento se volvió pícaro
“… Y el viento me acaricia dulcemente, y se marcha insensible a
mi deseo”. Ese viento, a veces amigo y mensajero, del que
habla Gloria Fuertes tiene mucho que ver con esta historia.
Todo comenzó con una fuerte brisa de Levante azotando las
pitas y los arbustos de un pequeño pueblo de la costa
almeriense. Unos buenos amigos, Karmele y Juan, me habían
regalado un libro con estampas sexuales de finales del siglo
XIX y principios del XX. Tras ojear las páginas de Forbidden
Erotica. The Rotenberg Collection, recorté algunas de las
fotografías para utilizarlas en mis collage. El viento seguía su
rumbo. Salí al jardín y coloqué una de las siluetas, la de una
mujer y un hombre enganchados al placer, entre las flores y
las ramas de un hibisco. De repente, aquella imagen en blanco
y negro empezó a dejarse llevar por el viento y su azaroso
movimiento. Así nacieron los #follage, esos collage donde la
gente folla, animaciones inesperadas donde los amantes
vuelven a la vida. El viento como aliado y los versos entrando
en escena. Aquellos seres de otra época, mujeres y hombres
sin pudor, conforman esta exposición donde la poesía es tan
gratificante como el sexo. Y el viento se volvió pícaro,
sicalíptico.

Os esperamos, junto a Alberto Gayo y un piscolabis mañanero el domingo 18 de febrero a las 12.00 horas en amantis Retiro (C/ Alcalá, 82).

 

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